jueves, 26 de diciembre de 2013

EL SANTUARIO DE MUXÍA Y LOS PARARRAYOS

Las imágenes del incendio del Santuario de la Virxe da Barca en Muxía han conmocionado a todo el país pero mucho más a los que hemos nacido cerca de tan hermoso lugar. Llevo toda mi vida visitando el Santuario, tanto en verano como en invierno. Su romería en honor a la Virgen se celebra el segundo domingo de septiembre y a ella acuden miles de peregrinos. A todos los que amamos ese paraje (y más si lo hemos conocido desde niños) nos ha dolido como la muerte de un familiar cercano.
Pero hay algo que no me resisto a comentar...
Leo en la prensa que la iglesia tenía instalado un pararrayos. El Santuario .era una ermita que incluido el campanario no supera la altura de un edificio de dos plantas y ha quedado completamente calcinada . Se abre el debate: ¿pararrayos sí o pararrayos no?
Por poner números la corriente que transporta un rayo es de varios miles de amperios y decenas de miles de voltios (pensemos que el voltaje de nuestras casas es de 220 voltios) y con esos valores logra la ruptura dieléctrica del aire, es decir, que pase a ser conductor de la electricidad.
Sospecho que detrás de la instalación de pararrayos hay intereses económicos y por eso se instalan en muchos sitios donde son innecesarios o incluso (y eso voy con este post) más perjudiciales que su ausencia. Fue inventado por el gran Benjamin Franklin en 1753 y el nombre de "pararrayos" es absolutamente desafortunado (el "lighting rod" inglés tampoco es muy acertado). El dispositivo no se fundamenta en crear una barrera protectora a modo de paraguas para evitar la caída de un rayo en un determinado lugar sino en más bien lo contrario. Su finalidad es "atraer" un rayo ionizando el aire a su alrededor que facilite (como un reguero de pólvora que queremos que explote en un sitio determinado) que la descarga de corriente de conlleva un rayo (del orden de miles de amperios) se haga a través del pararrayos evitando así daños mayores a personas y edificios. Es por así decirlo el agujero donde queremos introducir la pelota de golf. Lo vimos muy bien en la Cúpula de San Pedro el día de la renuncia del Papa Benedicto XVI:
RAYO_VATICANO
La presencia de un pararrayos en la Cúpula vaticana obviamente evitó males mayores a personas en la Plaza de San Pedro o al tendido eléctrico. El radio de acción en superficie de un pararrayos es del orden de dos veces la altura que se encuentren. A mayor altura, más número de rayos va a ser capaz de "atraer" y evitar así que lleguen al suelo. La altura de la Cúpula de San Pedro es de 136 metros, con lo cual el "paraguas" que ofrece es de 300 metros a la redonda, es decir, una superficie de 300000 metros cuadrados.
En ciudades con rascacielos los pararrayos se suelen poner en los edificios más altos de las manzanas. Por poner un ejemplo, el Empire State Building tiene 440 metros de altura y eso hace que proteja una superficie de 2 kilómetros cuadrados. La ciudad de Nueva York ha dejado hermosas imágenes de rayos sobre los tejados de los edificios:
RAYOS ny
Fíjense que los rayos se descargan sobre los tejados de los edificios y no sobre el suelo. Gran invento el de Franklin sin duda pero de escasa eficacia para un edificio de tan poca altura como el Santuario de la Virxe de la Barca (o como podría ser un colegio). Estamos hablando, no me canso de repetirlo, de un "atractor" de rayos. Con un edificio de baja altura (como es el santuario muxián) se está aumentando mucho la probabilidad que le "caiga un rayo" y que el pararrayos además de ser ineficaz en este caso hace que sea incluso peligroso.
Dejo aquí la reflexión mientras me duelen los recuerdos que tengo del Santuario de la Virxe da Barca...
César Romero
Doctor en Física
@CesarRomGa

                                                                                                                               
                                                                                                                                                         

No hay comentarios:

Publicar un comentario